A Candy colored clown
domingo, 20 de julio de 2008
El caballero oscuro, 'brand-new hero'
lunes, 14 de julio de 2008
¡Bravo, paisano! II
sábado, 12 de julio de 2008
!Bravo, paisano! I
Me pregunto, a veces, si no somos muy complacientes con lo que Del Toro realiza, es decir, ¿Lo juzgamos -condescendientemente- más por haber sobresalido fuera de las fronteras de México que por su cine? En lo personal, Blade II me gustó más la segunda vez que la vi, pero, eso sí, no me sorprendió tanto como su antecesora. Tal vez esperaba algo mucho más cabrón -que en términos de acción sin duda ocurre- con respecto al argumento; algo tan revelador como lo fue la primera entrega de la trilogía. No ocurrió así y, sin embargo, dejó un buen sabor de boca (¿sería por la sangre?). Al fin y al cabo, tan sólo se trató, como él mismo ha referido en un varias ocasiones, de un encargo.
Luego, Hellboy, me pareció bastante pasable, sin colocarlo en el pódium, como sí lo hicieron muchos medios nacionales. Ahora bien, recientemente, el también artífice de La invención de Cronos ha admitido haber cometido uno que otro traspié debido a su entusiasmo y novatez en lo concerniente a la adaptación/traslación a la pantalla grande de un personaje surgido de las páginas de un cómic, así como otros detalles por el estilo.
Mientras que en la primera parte conocimos a los protagonistas del universo de Hellboy -incluyéndolo a él-, en la secuela, estamos más que compenetrados en el papel de nuestro héroe. Así resumiría el debut: buenos actores, personajes interesantes, una historia bien contada; aunque... la neta no me convertí en su fan. Hubo autocomplacencia, como lo hay en la cotinuación, seguro. Todos los autores la profesan; esto es, hasta cierto punto, su derecho, ¿no? El rollo que intrigaba tiene que ver, a fin de cuentas, con este fervor que los paisanos profesamos hacia los coterráneos que producen filmes en las grandes ligas (Iñárritu, Cuarón, Arriaga, etc.) sin cuestionarlos, sin una auténtica crítica de por medio.
sábado, 24 de mayo de 2008
'It's better than safe. It's death proof'
viernes, 16 de mayo de 2008
El arte por el arte
De nueva cuenta, el realizador estadounidense elige distanciarse de las convenciones narrativas tradicionales, lo cual le viene muy bien a la historia. Es decir, no utiliza el recurso del flashback o el flashforward sólo para mostrarnos cómo ha mejorado su técnica -y de hecho se nota que, efectivamente, así es-; por el contrario, si la trama de algún filme debía de tejerse cómo lo hizo el cineasta, ésa es la de Paranoid Park, basada en una novela de Blake Nelson, la cual no conozco y no sé cómo esté contada -si de atrás pa delante, de enmedio hacia los lados, etc.
Sin duda, con Paranoid Park, el polémico realizador no pecó de pretencioso. Recuerdo que, acerca de Elefante, un periodísta mexicano lo defendía so pretexto de que al no explicar porqué pasan las cosas, sino que al mostrar que simplemente pasan, Van Sant molestaba a las audiencias más conservadoras (éstas no son sus palabras precisas, pero sí la idea). A título personal, no creo ser un cerrado -ni haberlo sido encuando la ví en 2004-; sin embargo, esperaba un mayor desarrollo de personajes (sí, ya sé, no eran actores profesionales, bla, bla...); o, al menos, un planteamiento más arriesgado sobre porqué un par de estudiantes compra armas de fuego, asesina a sus compañeros y luego se suicidan.
Lo que sí sé es que, para mostrar lo que pasa, la mejor opción es tomar la Handycam y no editar ni posproducir de alguna otra forma. Si quiero acercarme al hecho y profundizar en los detalles, a fin de informar, hago un reportaje. Y, si deseo utilizar el cine para politizar -lo cual no tiene nada de malo- o explorar otras cuestiones que giran alrededor del clima de violencia al interior de la cultura gringa, la opción yace en la producción de un documental, como el excelente Masacre en Columbine (Bowling for Columbine, 2004), del también polémico, antiBush y lo que se le parezca, Michael Moore. Considero que, si se crea una ficción, es porque la realidad, o lo más cercano a ésta, no me dice gran cosa o no me permite reflexionar a otro nivel. Por esta razón, el arte seguirá siendo arte; y, en el caso particular del cine o el drama, una mera imitación de la realidad no un reflejo o copia de las misma.
jueves, 13 de marzo de 2008
Ésta sí promete y cumple
lunes, 25 de febrero de 2008
Habrá sangre II
viernes, 22 de febrero de 2008
Habrá sangre I
Anderson es poseedor de un estilo megalómano que recuerda a Stone, Scorsese y Coppola, al tiempo que lo acerca al del fallecido Robert Altman -de hecho figuró como el elegido en caso de que éste no terminara la filmación de Noches mágicas de radio (A Prairie Home Companion, 2006)-, entre otras cuestiones por su capacidad para manejar una variedad de personajes y entretejer sus historias en una sola, sin la necesidad de utilizar un choque o un accidente similar (tipo el binomio Arriaga-Iñárritu).
Transitando a medio camino entre la independencia creativa y haciendo uso -muy bueno- de los presupuestos de la Meca del Cine, el realizador demuestra en Petróleo sangriento (There Will Be Blood, 2007) que no lo amedrenta el cargar sobre sus hombros una épica o alegoría, la cual puede ser vista desde ambas perspectivas o, bien, desde ninguna, y seguir funcionando como una muy buena pieza cinemática. Ya desde el trailer mismo, uno puede inferir que está frente a una historia que promete, además de que no revela mucho de la trama. ¿O sí? Lo anterior tomando en cuenta que, en parte por el desfase entre el estreno en E.U. y el de México, algunas publicaciones ya han elaborado sinopsis y expresado críticas -por demás favorables- acerca de la propuesta fílmica.
Así, la creación, del ahora experimentado cineasta, ha sido interpretada como una alegoría de cómo se formó la nación más poderosa del mundo, narrada a lo largo de dos horas y media. Lo que en buena medida es cierto. Sin embargo, con ello estaríamos limitando la esfera de acción humana que recae en personaje principal, Daniel Plainview (apellido que guarda gran significado con lo que vemos en pantalla), magistralmente interpretado por Daniel Day-Lewis. Luego entonces, más allá de contar la historia de una país, valiéndose de una épica, lo que encontramos es una película sobre un hombre solo, la cual apreciamos desde una perspectiva que, aparentemente, carece de mediaciones artificiosas, o, mejor dicho, artificiales.
domingo, 10 de febrero de 2008
'Just for freaks'
miércoles, 30 de enero de 2008
Lo de hoy
sábado, 19 de enero de 2008
Señoras y señores, queda con ustedes: El 'Western'
sábado, 15 de diciembre de 2007
La oscuridad, una vez más
El filme recuerda a la británica El decenso (The Descent, 2005), de Neil Marshall; así como a la hollywoodense La cueva (The Cave, 2005), de Bruce Hunt. Puesto que en ambas los vampiros son fuerzas de la oscuridad, depredadores que están constantemente al acecho. Excepto que en la visión de Niles, tales criaturas son más "humanas" que hasta se visten, tienen su propio idioma y filosofan -o al menos su jefe-, lo cual las vuelve aún más peligrosas.
Así, pese a lo trillado del asunto, los personajes sacan lo mejor -y lo peor- de sí mismos en una situación crítica, como ocurre en los buenos thrillers. Esto es posible gracias a las sobresalientes actuaciones de Josh Harnett, el inquebrantable sheriff; Melissa George, su bella aunque nada frágil ex esposa; y Danny Huston, como Marlowe, líder de los vampiros. Además de la excelente ambientación y desarrollo cinemático logrados por el realizador y sus colaboradores.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
The horror! The horror!
Tal vez Dead Silence no se convierta en un film que renueve el género -de hecho se parece un chingo a En la obscuridad de la noche (Darkness Falls, 2003), de Jonathan Liebesman-, pero sí podría llegar a alcanzar el status de cinta de culto (sea lo que eso signifique, pues el término está más que manoseado). Esta última logra sorprender, lo que quiere decir asustar, pese a lo elemental de sus situaciones y lugares comunes, salvo que, fuera de verla la primera vez en cine, se me ha hecho dominguera. Asimismo, Darkness... plantea una situación en la que, luego de su linchamiento, el espectro de la llamada Tooth Fairy regresa del más allá para cobrar venganza (cliché altamente efectivo por su pathétique -de pathos-). Mientras que, pese a su similitud, en Dead... dicho recurso narrativo -y dramático- es llevado a un nivel más primitivo o primigenio, por así decirlo.
sábado, 10 de noviembre de 2007
Otro 'remake'
domingo, 28 de octubre de 2007
¿Dónde quedó el miedo?
Fui a ver Hasta el viento tiene miedo bajo mi propio riesgo, ya que leí opiniones encontradas; aunque eran de publicaciones sumamente comerciales, como lo es el filme en cuestión. A fin de cuentas hay que ver qué chingados habían hecho, ¿no? Gustavo Moheno, director de la cinta, alegó un rollo de distanciamiento con respecto a la realización de Carlos Enrique Taboada: que si iba a explotar el subtexto que halló en el guión y bla, bla... El caso es que como acertadamente se ha dicho, el fantasma no logra asustar a nadie -salvo en breves lapsos, que prometen más de lo que finalmente entregan-. Además, el famoso subplot de cuestiones menstruales (literalmente), que tienen que ver con el crecimiento y "la vida", pues yo no acabo de asimilarlo. Lo mismo que la cuestión lésbica -como el infaltable cliché- en un internado, clínica de rehabilitación o lo que fuese dicha institución, a cargo de la Dra. Bernarda (mi ex maestra Veronica Langer) .
Así es como la atractiva, y dos veces suicida, Claudia (Martha Higareda) aparece como la "víctima" ad hoc de una alma en pena que clama venganza. A diferencia de la obra maestra de Taboada, aquí nomás uno no logra empatizar con la mentada Andrea (digo sí está guapa, pero... !chale!). La sociópata y luego chismosa (Danny Perea), personaje que parecia iba a desarrollarse de una forma más "interesante", nunca despega, y acaba como una carícatura (lástima porque se me hace buena actríz). Bueno, dejemos en paz a las protagonistas. Pero, me cae que no es que me importen si algunas secuencias estuvieran inverosímiles; yo sólo quería que se explorara la cuestión del miedo y no se imitara -una vez más, como en Km 31 y anexas- la estética asiática del horror.
Tampoco es para que empecemos a acuñar un término o fórmula, tipo "a la mexicana", para "estipular" las vertientes que debe seguir el género de horror en nuestro país. Tenemos que aceptar que el imaginario colectivo (sea lo que esto signifique) tiene muy frescas las secuencias, tramas, actuaciones, utilería y otras "joyitas" de las películas de El Santo e, incluso, las del estilo Vacaciones de terror (mal pedo, ¿no?). Porque la neta si un cineasta quiere intelectualizar dicha corriente, tendría que aprender de los maestros, Roger Croman, Terence Fisher, Mario Bava o Darío Argento, por mencionar a algunos de los clásicos. O bien, si de hacer homenajes se trata, ahí están Tim Burton o Coppola -como señalé antes-. Pero si se quiere ser "original" (quien lo sepa que diga cómo), al tiempo que se toman prestadas múltiples referencias sin razón (porque eso de justificación es una mamada), el resultado sólo deambulará entre lo "incomprendido" y lo pretencioso; mientras espera que, tal vez, futuras generaciones lo conviertan en un filme de culto (muy a nuestro pesar).
Nota: el fuerte soplido del viento, elemento sustancial de la primera versión, no aparece mas que de manera circustancial.