A Candy colored clown
In Dreams - Roy OrbisonAcuff Rose and Opryland Music (BMI)Copyright 1963 Monument Record Corp.
A candy colored clown they call the sandman/Tiptoes to my room everynight/Just to sprinkle stardust and to whisper/Go to sleep, everything is alright/I close my eyes then I drift away/Into the magic night I softly say/A silent prayer like dreamers do/Then I fall asleep to dream/My dreams of you/
In dreams I walk with you/In dreams I talk with you/In dreams you're mine/All of the time with you/Ever in dreams, in dreams/
But just before the dawn/I awake and find you're gone/I can't help it, I can't help it if I cry/I remember that you said goodbye/It's too bad that all these things/Can only happen in my dreams/Only in dreams/In beautiful dreams.
miércoles, 11 de julio de 2007
Cronenberg revisited II
"Death to Videodrome! Long live The New flesh!" dice el protagonista Max Renn (James Woods, magnífico) en la cinta de 1983, cuyo planteamiento, a diferencia de Scanners, va más allá de las habilidades extraordinarias de los seres humanos. Aquí, la tecnología es una extensión del cuerpo humano, o mejor dicho: pretente serlo. El video estaba en su apogeo, aquí en México tardaría un poco (umm) más; pero en Cánada y los Estados Unidos era toda una industria en la cúspide, ya le andaba comiendo el mandado al cine -que no a la TV-, sin duda. A través de un canal "pirata", cuya señal proviene de Pittsburgh, el maniaco-sadomasoquista (sobra decir lujurioso) Renn, un productor televisivo de Toronto, tiene el "placer"de disfrutar de un programa snuff (sí, antes que Tesis y 8mm). No obstante, se dice que, al quedar expuestos a la señal de Videodrome, los televidentes experimentarán alucinaciones y, una vez iniciado el proceso, no hay vuelta de hoja. Involucrado con la locutora Nicki Brand (la ex reina del punk/conejita de Playboy, Debbie Harry) descubrirá la "verdad" detrás del fenómeno que también comprende a la familia O'Blivion y su creencia de que: "the television screen is the retina of the mind's eye".
lunes, 9 de julio de 2007
Cronenberg revisited I
El canadiense David Cronenberg es uno de los pocos realizadores que pueden decir que su cine es de auteur, aun si se ha visto en tratos con Hollywood. Y la verdad es que últimamente anda muy, no sé, ¿inflado? o mejor dicho sus cintas como Una Historia Violenta, que por más que le rasquen, sí, está pasable, pero nomás. Tal parece ser que con ver a Vigo Mortenssen en acción, a la fría y bella María Bello, y a un resucitado William Hurt es motivo suficiente para descoserse en adulaciones para una historia sencilla. En fin, de entre el baúl de curiosidades "orgánicas" descubrí Scanners (1980), algo así como la precuela de Videodrome (1983). Y para ser sincero me gustó un chingo, no importa que en su momento Roger Ebert haya dicho que sus personajes carecen de profundidad -porque es cierto- y que la trama era lo más relevante -pues también-, ya que tiene razón; mas no por eso deja de ser una joyita "cronenberiana" con los temas que tan magistralmente explora el maestro del horror. Al igual que en Videodrome, hay una corporación que realiza estudios sobre fenómenos, en este caso telepáticos, y que está interesada en reclutar a los scanners: personas con habilidades que les permitan ingresar en otros sistemas nerviosos o neurológicos (mentes). El principal interesado es un doctor de nombre Ruth que acaba de agregar a sus filas a Cameron Vale, un vagabundo, el cual le ayudará a acabar con la red de renegados comandados por el maléfico Darryl Revok (ay!, qué mamón). Con la ayuda de la atractiva Kim Obrist, también una scanner, ambos buscarán escapar de la red terrorista de Revok y buscar respuestas a lo que les está pasando a sus semejantes.
miércoles, 27 de junio de 2007
Tragedia china
La maldición de la flor dorada -al igual que las otras dos cintas más recientes de Zhang Yimou- se vale de la espectacularidad de sus escenarios así como de coreografías de artes marciales que distan de ser las de El Tigre y el Dragón en tanto que lucen más "poéticas", por así decirlo, para contar una historia más melodramática de lo que en apariencia es. Ya en Héroe y en La Casa de los cuchillos, el realizador chino abordó temáticas como la de un imperio desmembrado, en la primera; o una conspiración rebelde de gran escala, en la segunda. Basada en una obra teatral de gran prestigio dentro de las letras chinas del desaparecido dramaturgo Yu Cao, La maldición... cuenta con magníficos momentos tanto visual como dramáticamente hablando. Las actuaciones de Chow Yung Fat y Gong Li son un verdadero deleite, lo mismo las escenas -que se les dan muy bien en oriente- como cuando los pregoneros recorren el palacio y dan la hora de la rata, el conejo o la serpiente según sea el caso. Ésta en particular se ve muy a la Lynch, es decir surrealista-sui generis; aunque me late que es un rollo como más para el teatro que al ser trasladado a cine -por un artesano como Yimou- , adquiere tintes y dimensiones impresionantes. Algunas secuencias de guerra me hicieron pensar en Ran de Kurosawa - la cual estoy condenado a ver en video-, sin embargo, al igual que el maestro se inspiraba en los westerns, Yimou parece haber sido influenciado por épicas como la trilogía de El Señor de los Anillos. Seguramente no necesitó de la asistencia de Weta Workshop, pero de que los combates recuerdan a la batalla del abismo de Helm, eso que ni que.
domingo, 24 de junio de 2007
Los años
El viejo dicho de "los años no pasan en balde" encierra mucho de verdad. De hecho es de las pocas cosas de las que podemos estar segur@s. Por mi parte he estado redescubriendo la estética ochentera, que cada vez se me presenta como más lejana y es que estoy creciendo (jaja), mas no envejeciendo. Luego entonces, he aquí a los miembros de U2 mucho antes de que se "fetichizasen" al grado de que Jaime Camil apareciera en una película donde los iban a traer a México (otra vez).
¿Horóscopos o Hechos?
Sin lugar a dudas, David Fincher (Se7en) es ya un nombre consagrado no sólo dentro de la industria fílmica hollywoodense, sino de la cinematografía mundial. Para muestra, ahí está Zodiac (2007) su más reciente cinta, la cual nos transporta hasta los nostálgicos sesenta y setenta en un thriller muy al estilo de los clásicos (buenos) de la meca del cine. En una historia basada en hechos reales y más precisamente en el libro de Robert Graysmith (interpretado por Gyllenhal) del mismo título. No importa si se descubre la identidad del asesino -oficialmente no se pudo comprobar-, sino el tour de force en el que los personajes como el Inspector David Toschi (Ruffalo, a la Steve MacQueen), el periodista -alcohólico- Paul Avery (Robert Downey Jr., excelente) y el caricaturista político -obseso con la criptolografía- Graysmith, se ven sumergidos. La propuesta visual de Fincher no podía ser mejor, ya que el video digital a grano "cuasireventado" -o algo así- brinda una atmósfera de film noir posmo que úbica al espectador en el foco de los acontecimientos. Desde los crímenes, pasando por los quebraderos de cabeza de los investigadores, hasta los hechos que los rebasan; Zodiac tiene un aire que recuerda a JFK (1991) de Stone -sin teoría de la conspiración- y que sin embargo, lo pone a uno a (re) pensar en esta figura del asesino serial como el "monstruo de nuestra época" -y nuestra realidad- lamentablemente. Las claves están ocultas -incluso- en los mismos astros, en la cultura pop, en la vida cotidiana y en la condición humana. Definitivamente, habrá quien salga de la sala un tanto decepcionado -nos han mal acostumbrado a que TODO tiene una explicación- o al menos Hollywood y por lo tanto nos coartan la facultad de pensar, reflexionar y deconstruir los productos culturales que consumimos, cual si fueran Coca-colas o paletas TutsiPop.
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