A Candy colored clown
sábado, 19 de enero de 2008
Señoras y señores, queda con ustedes: El 'Western'
sábado, 15 de diciembre de 2007
La oscuridad, una vez más
El filme recuerda a la británica El decenso (The Descent, 2005), de Neil Marshall; así como a la hollywoodense La cueva (The Cave, 2005), de Bruce Hunt. Puesto que en ambas los vampiros son fuerzas de la oscuridad, depredadores que están constantemente al acecho. Excepto que en la visión de Niles, tales criaturas son más "humanas" que hasta se visten, tienen su propio idioma y filosofan -o al menos su jefe-, lo cual las vuelve aún más peligrosas.
Así, pese a lo trillado del asunto, los personajes sacan lo mejor -y lo peor- de sí mismos en una situación crítica, como ocurre en los buenos thrillers. Esto es posible gracias a las sobresalientes actuaciones de Josh Harnett, el inquebrantable sheriff; Melissa George, su bella aunque nada frágil ex esposa; y Danny Huston, como Marlowe, líder de los vampiros. Además de la excelente ambientación y desarrollo cinemático logrados por el realizador y sus colaboradores.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
The horror! The horror!
Tal vez Dead Silence no se convierta en un film que renueve el género -de hecho se parece un chingo a En la obscuridad de la noche (Darkness Falls, 2003), de Jonathan Liebesman-, pero sí podría llegar a alcanzar el status de cinta de culto (sea lo que eso signifique, pues el término está más que manoseado). Esta última logra sorprender, lo que quiere decir asustar, pese a lo elemental de sus situaciones y lugares comunes, salvo que, fuera de verla la primera vez en cine, se me ha hecho dominguera. Asimismo, Darkness... plantea una situación en la que, luego de su linchamiento, el espectro de la llamada Tooth Fairy regresa del más allá para cobrar venganza (cliché altamente efectivo por su pathétique -de pathos-). Mientras que, pese a su similitud, en Dead... dicho recurso narrativo -y dramático- es llevado a un nivel más primitivo o primigenio, por así decirlo.
sábado, 10 de noviembre de 2007
Otro 'remake'
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Alice Cooper - Welcome to my Nightmare
Ya pasó la semana de Halloween, pero como no tuve Internet, pues aquí va. Mi homenaje a quien antes de Marilyn Manson -que me cae muy bien- comenzara con su rollo satánico. Alice Cooper, cuyo nombre artístico se dice fue tomado del de una famosa bruja de allá del gabacho, incursionaba -como solista- a mediados de los setentas en la escena del Rock. Sus temas oscuros y sus magníficos videos hablan por sí mismos; aunque como plus en éste hay un cameo del magnífico Vincent Price, en el rol de "The Spirit of the Nightmare".
domingo, 28 de octubre de 2007
¿Dónde quedó el miedo?
Fui a ver Hasta el viento tiene miedo bajo mi propio riesgo, ya que leí opiniones encontradas; aunque eran de publicaciones sumamente comerciales, como lo es el filme en cuestión. A fin de cuentas hay que ver qué chingados habían hecho, ¿no? Gustavo Moheno, director de la cinta, alegó un rollo de distanciamiento con respecto a la realización de Carlos Enrique Taboada: que si iba a explotar el subtexto que halló en el guión y bla, bla... El caso es que como acertadamente se ha dicho, el fantasma no logra asustar a nadie -salvo en breves lapsos, que prometen más de lo que finalmente entregan-. Además, el famoso subplot de cuestiones menstruales (literalmente), que tienen que ver con el crecimiento y "la vida", pues yo no acabo de asimilarlo. Lo mismo que la cuestión lésbica -como el infaltable cliché- en un internado, clínica de rehabilitación o lo que fuese dicha institución, a cargo de la Dra. Bernarda (mi ex maestra Veronica Langer) .
Así es como la atractiva, y dos veces suicida, Claudia (Martha Higareda) aparece como la "víctima" ad hoc de una alma en pena que clama venganza. A diferencia de la obra maestra de Taboada, aquí nomás uno no logra empatizar con la mentada Andrea (digo sí está guapa, pero... !chale!). La sociópata y luego chismosa (Danny Perea), personaje que parecia iba a desarrollarse de una forma más "interesante", nunca despega, y acaba como una carícatura (lástima porque se me hace buena actríz). Bueno, dejemos en paz a las protagonistas. Pero, me cae que no es que me importen si algunas secuencias estuvieran inverosímiles; yo sólo quería que se explorara la cuestión del miedo y no se imitara -una vez más, como en Km 31 y anexas- la estética asiática del horror.
Tampoco es para que empecemos a acuñar un término o fórmula, tipo "a la mexicana", para "estipular" las vertientes que debe seguir el género de horror en nuestro país. Tenemos que aceptar que el imaginario colectivo (sea lo que esto signifique) tiene muy frescas las secuencias, tramas, actuaciones, utilería y otras "joyitas" de las películas de El Santo e, incluso, las del estilo Vacaciones de terror (mal pedo, ¿no?). Porque la neta si un cineasta quiere intelectualizar dicha corriente, tendría que aprender de los maestros, Roger Croman, Terence Fisher, Mario Bava o Darío Argento, por mencionar a algunos de los clásicos. O bien, si de hacer homenajes se trata, ahí están Tim Burton o Coppola -como señalé antes-. Pero si se quiere ser "original" (quien lo sepa que diga cómo), al tiempo que se toman prestadas múltiples referencias sin razón (porque eso de justificación es una mamada), el resultado sólo deambulará entre lo "incomprendido" y lo pretencioso; mientras espera que, tal vez, futuras generaciones lo conviertan en un filme de culto (muy a nuestro pesar).
Nota: el fuerte soplido del viento, elemento sustancial de la primera versión, no aparece mas que de manera circustancial.